Sevilla y el aroma del azahar

A hora temprana, salimos de Zafra en dirección a Sevilla donde yo tengo un compromiso con unos empresarios del País Vasco. Llegamos a la capital del Guadalquivir y al hotel que teníamos reservado a media mañana, pero no podemos dejar la maleta ya que a esa hora no nos pueden adjudicar habitación. Nos vamos a la feria y allí saludamos a los amigos que nos habían invitado y vimos los distintos expositores de armas de caza y deportivas. Tomamos una manzanilla de aperitivo, por supuesto acompañada de un rico jamón. Todo de la tierra.
Después de picar algo en una terraza regresamos al hotel donde, ahora si, nos dan habitación. Nos ponemos cómodos y a la calle, hay que aprovechar lo que queda del día para visitar la ciudad. Nuestro hotel esta relativamente cerca de todo aquello que un turista normal visita: la Giralda, la Torre del Oro, la Catedral, la Judería y el barrio de Santa Cruz. Cogemos unos vales para una visita guiada en autobús, y nuestra sorpresa es que cuando queremos subirnos al mismo, el conductor nos dice que hasta el día siguiente ya no hace ningún viaje. Son las siete de la tarde, no nos parece que sea tarde, pero nada podemos hacer, con la excepción de dirigirnos al lugar donde compramos los tickets para que nos devuelvan el dinero, ya que al día siguiente dejamos la ciudad. Cerca de la Catedral, me saluda una persona, que yo no recuerdo conocerle:
   -¿nos conocemos de algo?
   -¿Alberto?
   – Si
   -Soy un profesor de La Salle.
Estaba con su esposa y habían llegado, hacia poco, en avión desde el Aeropuerto de Hondarribia, para pasar el fin de semana. Charlamos un momento y luego cada uno seguimos nuestro camino. 
Callejeamos por el barrio de Santa Cruz y tomamos unas cervezas en la Plaza de Doña Elvira, en una tarde que el aroma de los naranjos la hace perfecta para disfrutarla. Se nos haze de noche y seguimos callejeando por la zona hasta toparnos en la puerta de un hotel a las 21:00 horas con unos jóvenes que nos ofrecen la posibilidad de impregnarnos de "Flamenco Puro", cante, baile y música de guitarra. Aceptamos la propuesta, pagamos nuestra entrada y a continuación nos introducen en un pequeño patio, como hay muchos en Andalucíia. Dos filas de sillas en tres de los lados del cuadrado y prácticamente llenas todas ellas. No soy un experto, pero creo que los cuatro artistas son buenos, en especial el bailaor. Es una hora muy agradable.
Son las diez de la noche y las calles están llenas de jóvenes y menos jóvenes, que hablan y beben en la calle en torno a los bares y tabernas en una noche que empieza a ponerse fresca. Al lado, algunas cofradias celebran algún acto de cara a la Semana Santa y algunos costaleros salen a la calle haciendo estiramientos después, al parecer, de las correspondientes pruebas de mover el paso que sacaran a la calle en esta semana y que por lo que pudimos comprobar, no debe ser nada fácil hacerlo, de las iglesias o capillas, donde están prácticamente encajados.
En fin, Sevilla es una maravilla, sobre todo en primavera,  por la noche y por el día, y además huele bien.
Volveremos
 

Acerca de fabuen2

Concejal de Irun dese 1979 y Alcalde la misma ciudad desde el 83 al 2002
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